Esas fueron las dos postales de las dos primeras noches de carnaval, desde un principio cuando se empezó a planear la organización y apareció confirmado que $ 10 iba a ser el precio de las entradas generales, el público carnavalero pedía que por lo menos hubiera orden en la avenida para poder apreciar el carnaval.
Pero nuevamente eso va a tener que quedar para la próxima edición, la avenida San Martín nuevamente se vio desbordada por el gran caudal de público que empañó en gran medida el desfile de las comparsas, perjudicando también la visual del espectador, que abonó precios de entrada y de sillas muy elevados para la infraestructura que ofrece el carnaval.
Nuevamente queda en evidencia la necesidad de un corsódromo para ayudar al crecimiento del carnaval, puesto que la avenida San Martín ya no es un lugar adecuado para su realización.
Otros de los puntos importantes para destacar es el tema de los llamados infiltrados dentro de las comparsas. Nuestro carnaval siempre se caracterizó por el gran número de personas que no abona la entrada por diferentes razones, y este año se implementó una pulsera de papel que debería ser utilizada únicamente por los integrantes de las comparsas, pero se pudo ver que gran cantidad de público no integrante de las agrupaciones, las tenía.
Esto lamentablemente marca la pauta de que no se ha podido modificar mucho en este plano, cosa que perjudica y mucho a las comparsas.
Tiempos de esperas
Otros de los puntos a rever para los próximos fines de semanas es el tiempo que desfila una comparsa, las dos primeras noches el carnaval terminó poco más de las 6 de la mañana, horario bastante tarde si pensamos un una familia que lleva sus niños a ver el carnaval.
Los retrasos entre comparsa y comparsa no se dieron cada 15 minutos como estaba previsto, al contrario hasta se llegó a 45 minutos de espera. Teóricamente se multarán y reducirán puntos las comparsas, más allá de si esto se hace o no, debería plantearse una solución para que el espectáculo pueda terminar más temprano.
Todavía quedan dos fines de semana y por supuesto que hay mucho para mejorar, para el bien económico de las comparsas, y para poder, alguna vez, volver a ser la “capital nacional del ritmo”.
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